La Armada y Navantia trabajan en el diseño de una fragata con capacidad antiaérea reforzada con vistas a ampliar la serie F110 | Revista Ingeniería Naval

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La Armada y Navantia trabajan en el diseño de una fragata con capacidad antiaérea reforzada con vistas a ampliar la serie F110

La Armada y Navantia trabajan en el diseño de una fragata con capacidad antiaérea reforzada con vistas a ampliar la serie F110
octubre 23
11:04 2026

Los trabajos parten de los Requisitos de Estado Mayor (REM) establecidos por la Armada para el desarrollo de una futura capacidad en el marco de su documento Armada 2050 y toman como referencia el programa F110, actualmente en desarrollo. 

La futura configuración, denominada F110 IAMD (Integrated Air and Missile Defence), evolucionará esta plataforma para incrementar de forma sustancial sus capacidades de defensa antiaérea y antimisil, manteniendo al mismo tiempo la versatilidad, las capacidades antisubmarinas y antisuperficie y la arquitectura digital que caracterizan a la nueva generación de fragatas.

El objetivo es disponer de una plataforma capaz de hacer frente de manera coordinada y simultánea a una amplia gama de amenazas aéreas y de misiles balísticos y de crucero, así como de asumir cometidos de defensa de área, escolta de unidades de alto valor y coordinación de la defensa aérea dentro de una agrupación naval. Su mayor velocidad y autonomía facilitarán además su integración en despliegues prolongados y en operaciones combinadas de elevada exigencia.

Nuevas capacidades para la Armada

Defensa aérea y antimisil integrada: mayor capacidad para detectar, clasificar, seguir y hacer frente simultáneamente a múltiples amenazas a mayor distancia.

Mayor potencia de combate: una capacidad de lanzamiento vertical ampliada, concebida para integrar distintos tipos de misiles y adaptar la carga de armas a cada misión.

Mando y control avanzado: evolución del sistema de combate SCOMBA Nueva Generación (NG), alojado en la nube y capaz de integrar sensores, armas, sistemas autónomos (UxV), los sistemas a bordo del buque y enlaces de datos, favorecer una imagen táctica compartida en la nube de combate naval y coordinar la defensa de una fuerza naval.

Interoperabilidad aliada: plena vocación de integración en agrupaciones de la OTAN y de la Unión Europea, con capacidad para intercambiar información y operar en redes conjuntas y multidominio.

Respuesta ante amenazas emergentes: arquitectura abierta, escalable y cibersegura, preparada para incorporar nuevos sensores, efectores y soluciones frente a misiles de nueva generación y sistemas no tripulados.

Carácter multimisión: mantenimiento de las capacidades antisubmarinas, antisuperficie, de guerra electrónica y frente a amenazas asimétricas, junto con el espacio multimisión para módulos, un segundo helicóptero y vehículos no tripulados.

Más disponibilidad y eficiencia: empleo del Gemelo Digital, el mantenimiento basado en la condición y el sistema integrado de control de la plataforma para anticipar incidencias, optimizar el sostenimiento y apoyar la formación de las dotaciones.

Las futuras fragatas complementarán las capacidades de las cinco F110 actualmente en construcción y constituirán una evolución de esta familia orientada a reforzar la defensa antiaérea y antimisil de la flota. Su configuración final se desarrollará en estrecha colaboración entre la Armada, el Ministerio de Defensa y Navantia, de acuerdo con los requisitos operativos y el correspondiente proceso de obtención.

Capacidad soberana e impulso industrial

El desarrollo de estas nuevas fragatas permitirá dar continuidad a una línea de diseño y construcción naval de alta complejidad y reforzar la autonomía estratégica nacional. 

El programa movilizará capacidades de ingeniería, integración de sistemas y apoyo al ciclo de vida, con la participación de la industria colaboradora, formada por más de 500 empresas de toda España, así como de centros tecnológicos y académicos.

Las futuras fragatas darán continuidad a la familia F110, concebida desde su origen para evolucionar y adaptarse a los cambios en las misiones y en las amenazas. 

Con ellas, la Armada podrá incorporar capacidades de nueva generación para proteger la Fuerza Naval, reforzar la disuasión y contribuir a la defensa colectiva, así como a las misiones europeas y aliadas.

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