IRA-MAR son las siglas en inglés de Integrated Response to pollution Accident at sea and chemical risk in port.
La probabilidad de producirse accidentes de este tipo es cada vez mayor, principalmente a la variedad de contaminantes y las incertidumbres sobre su impacto en el medio marino y la salud humana.
Concretamente, España realizó en 2023 13 simulacros para comprobar el sistema de respuesta de los puertos españoles ante una posible contaminación marina por nube tóxica de origen químico.
Hoy, en el Palacio de Zurbano, continúa la segunda jornada del encuentro inaugurado ayer y de la que la Dirección General de la Marina Mercante es la anfitriona.
En el que participan el Centro de Investigación contra la Polución CEDRE, el Instituto ISPRA, de Italia, la ONG Sea Alarm, la Secretaría General del Mar francesa y representantes de países beneficiarios del proyecto, entre ellos Marruecos y Malta.
También participan representantes de Salvamento Marítimo, Puertos del Estado, la Armada, la Guardia Civil y la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, entre otros.
En esta reunión se están analizando las carencias que se hayan podido detectar durante el desarrollo de los simulacros, tanto a nivel técnico como material y humano, y se plantearán las mejoras de los procedimientos para garantizar que si se produce un incidente de este tipo se ofrecerá la mejor respuesta posible.
En España, el proyecto ha consistido en llevar a cabo 13 simulacros en otros tantos puertos para mejorar los sistemas de respuesta ante posibles emergencias provocadas por contaminación marina generada por una nube tóxica de origen químico.
En estos ejercicios se ponen en marcha las estructuras de los distintos agentes implicados y se comprueba que los procedimientos operativos que se establecen para dar respuesta a los supuestos de contaminación marina funcionan.
También se evalúan el grado de coordinación y la forma y los tiempos de reacción ante la emergencia.
Puertos españoles en los que se han llevado a cabo simulacros:
Una nube tóxica es la propagación en forma de gas o vapor, debida a un escape, de concentraciones altas de productos que pueden ser peligrosos para la salud y la vida.
Una nube tóxica se produce por la liberación incontrolada de productos químicos peligrosos con alta toxicidad.
Los productos tóxicos líquidos tienen más riesgo de generarlas debido a que se dispersan más fácilmente en la atmósfera y a que pasan más fácilmente a fase gas.
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