A la espera de un posible rescate “sobre la bocina” de La Naval, el peso de la industria naval vasca ha recaído en las compañías medianas, que siguen demostrando que no solo son dignas de tomar el relevo, sino que son capaces de de impulsar al sector a un futuro más esperanzador.
Astilleros Zamakona comunicó a mediados de mes que construirá un buque para transporte de pescado vivo de 72 m de eslora por 17 de manga y una capacidad de carga de 2.200 m3 para la compañía noruega Intership AS. El buque tiene prevista su entrega en el primer trimestre de 2022 y operará en la costa este de Canadá dando servicio al mayor productor mundial de salmón atlántico: Mowi ASA.
Por su parte, Astilleros Balenciaga consolida su buena relación con los armadores noruegos y construirá otro salmonero híbrido para Samlaks y para Ostensjo Rederi, dos buques de apoyo para el sector eólico entre cuyas funciones se encuentra la transferencia de personal barco-aerogenerador. Estos últimos los construirá en un proyecto conjunto con el astillero asturiano: Gondán.
Murieta mantiene su carga de trabajo, y de momento no ha firmado nuevos contratos. En total, suman 14 buques en cartera que garantizaran una fuerte carga de trabajo para los próximos años. Según datos del Ministerio, los astilleros vascos abarcan un 24% de la cartera de pedidos del sector, que domina Galicia con un 47%, seguida de Asturias con el 29%. Esto se traduce en un fuerte empuje para la industria auxiliar vasca, que ha conseguido recuperarse del desastre de La Naval.
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